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5 DE NOVIEMBRE DE 2006NARRATIVA
El relato policial en los medios gráficos
Ficción y realidad. Pistas, fuentes, personas y la incansable búsqueda de una verdad se entrecruzan en los policiales de la prensa escrita.

Por Mariano Wiszniacki
mariano@queescomunicacion.com.ar

"Parece condición ineludible de la narración policial que, cuanto más ortodoxa es en su planteo y solución, tanto más queda en la sombra eso que llamaremos interés humano", afirmaba Rodolfo Walsh.

La búsqueda de la "verdad", la reconstrucción (y resolución) de crímenes y delitos en general es, desde el nacimiento de la prensa gráfica, un espacio de fuerte atracción para el lector. Sin embargo, resulta harto difícil que no perteneciendo al medio jurídico nos decidamos a conocer cuándo, dónde, cómo y por qué alguien ha asesinado o cometido un delito grave, simplemente leyendo un expediente judicial. Así, conocemos los casos policiales más famosos, principalmente a través de los medios gráficos y por aquellos que tras ese papel que leemos, se debaten en investigar y a su vez recurrir a la mejor forma posible -la más atractiva- de contar una historia.

Stella Martini, investigadora y docente de Teorías sobre el Periodismo de la carrera de Comunicación en la UBA, sostiene que "en la primera prensa popular moderna se recurría a la ficcionalización de algunos casos que por su gravedad exigían una cobertura seriada. Se imaginaban situaciones -también se hacían retratos falsos-, y narraciones de ficción de víctimas y delincuentes. Actualmente, la narrativa ficcional aparece cuando los casos o son muy graves o tocan temas tabú, y el secreto de sumario impone el silencio de las fuentes oficiales. En el asesinato de María Marta García Belsunce, por ejemplo, las noticias apelaron a contar casi en clave de novela policial algún recorrido o reconstrucción de los hechos".

El trabajo en la sección policiales de un medio gráfico requiere entonces una destreza particular para trabajar la noticia y para reconocer qué hecho puede ser noticiable. En tal sentido, Lucas Guagnini, editor de la sección Policiales del diario Clarín, plantea que la publicación de una noticia "depende de la gravedad del hecho, del lugar en que ocurre, de los involucrados y, también, de las otras noticias del día. Un crimen es más que un robo, pero un robo cometido por un chico ‘bien’ en el microcentro puede ser más que un crimen entre borrachos en la misma zona". Horacio Cecchi, periodista de Sociedad de Página/12, y también docente de la UBA, prefiere distinguir entre "aquellos casos policiales que llegan si son espectaculares, si tienen alguna marca pasional, de misterio, venganza, y aquellos que están dentro de la cosa policial, donde hay corrupción policial. Es decir, aquellos temas donde hay un crimen pero uno como periodista olfatea que hay un policía o una banda de policías en el medio".

Los hechos

Una vez que se ha determinado qué casos van a ser noticia, empieza a operar la destreza del periodista / investigador / relator para contar esa historia. En una nota policial, según Stella Martini, "lo fundamental es hacer una correcta selección de los acontecimientos, para no cubrir hechos que sólo invaden la privacidad de las víctimas, y para no saturar el espacio informativo con noticias que no revisten interés o no serían ejemplo de riesgos para la sociedad". Agrega también que hay que evitar "aplicar retóricas sensacionalistas que anulan la posibilidad del acceso a los hechos, provocan conmoción social, no aportan a la construcción de ciudadanía, convierten al público en sospechoso y vigilante a la vez, y debilitan las redes de solidaridad social". Para Guagnini, no hay mucho misterio, el ABC de un artículo del género debe reunir "los elementos de siempre: quién, cuándo, dónde, cómo y porqué. El resto es literatura para contarlo y si hay una historia para hilarlo mejor".

Ficciones

Cuánto de una nota o investigación policial tiene de verdad y cuánto de ficción es difícil de determinar, independientemente de la veracidad de los hechos. Porque es posible que todo relato contenga una operación de ficcionalización, ese mecanismo que apela, atrapa, sorprende, impacta al lector. Una visión particular sobre el tema tiene Horacio Cecchi, quien cree que "el periodismo es ficción pura, pero está enmascarada. Estás contando una historia, que viste vos. Si el lector lee mi nota, va y averigua, quizás encuentra otra cosa, y no porque yo cambie nada, sino porque interpreto la realidad de una manera y él de otra. Sin hacer aparecer nada diferente a lo que veo, es pura interpretación: cómo armo el relato, la prioridad que le doy a las escenas modifica lo que se ve, lo que se lee. Podes hacerlo conscientemente como una técnica e incluso inconscientemente".

Una visión particular tiene al respecto Stella Martini: "Luego de tantas noticias policiales publicadas en los últimos 150 años, las marcas ficcionales existen pero aparecen casi borradas como tales, ya son retóricas de la noticia. El recurso a la narrativización y la descripción e inclusión de los diálogos testimoniales cargados de emotividad o desesperación al informar la primera etapa de un caso son modelos propios de la ficción".

El violento oficio de escribir

El proceso de investigación de un caso incluye contacto con fuentes, ojo crítico y mucho movimiento. La duda como axioma y el olfato como guía. "No hay técnica, no existe manual del buen investigador. Debes ubicarte en una posición muy parecida a la que se ubica el psicoanalista con el paciente, debes escuchar mucho, desaparecer de la escena y ver todo lo que va pasando", dice Cecchi.

"En el caso de Natalia Mellman -una chica que apareció violada y asesinada en el Vivero de Miramar cuatro días después a su desaparición- todos apuntaban al Gallo Fernández, un buchón de la policía. A mi me parecía que era lo más fácil, porque era un ex convicto, creía que la sociedad y la policía iban a cargarle las tintas al tipo. No me cerraba, por pura intuición, algo faltaba. Me fui quedando con la idea de que el Gallo era buchón de la policía. Lo que me atrajo al tema, es que el comisario de Miramar se llamaba Grillo. Entonces me daba cuenta de que ‘habia un gallo que cantaba para grillo’ y comencé a investigar por ese lado. Por eso digo lo del psicoanalista, porque éste está escuchando una historia que no conoce y de la que no quiere participar, pero atendiendo mucho a eso que esa historia le genera, ahí van apareciendo las uniones, va atando cabos, no da por supuesto nada", cierra el periodista.

Lucas Guagnini, enumera condiciones de un buen investigador: "garra, picardía, lenguaje y no ser impresionable, pero tampoco olvidar que lo que cuenta impacta".

Las fuentes

A la hora de señalar cuáles son los referentes en el relato policial periodístico o ficcional, si es que luego de esta nota creemos que la diferencia existe, los estilos varían. Guagnini, abre el abanico desde los cuentos de Edgar Allan Poe, hasta Hamlet, pasando por A sangre fría, de Truman Capote, y Crónica de un secuestro, de Gabriel García Márquez. Un poco más escéptico Cecchi prefiere que sus alumnos lean narrativa, ya que no hay según él una formula para encarar un caso policial.

Stella Martini, más precisa, enumera: "La ficción policial de Borges y Bioy, Chandler y Hammett, los grandes maestros; Plata quemada, de Piglia (admirable reconstrucción ficcional - documental- periodística). Todos los textos de Enrique Sdrech, el decano del periodismo policial argentino; El Petiso Orejudo, de María Moreno y sobre literatura policial, creo que es de lectura obligada Asesinos de papel, de Jorge Rivera y Jorge Lafforgue".

A pesar de la variedad y de las diferencias, todos coinciden en señalar un nombre propio, sinónimo de investigación y de narrativa policial en Argentina. No es ni más ni menos que aquel con cuya cita comienza esta nota: Rodolfo Walsh.


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