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28 DE AGOSTO DE 2007ACTUALIDAD LABORAL
El duro oficio de ser Free Lance
El colaborador periodístico es una tendencia que crece como recurso en las empresas periodísticas. El estatuto del periodista profesional contempla este trabajo pero la actualidad está dejando añeja a las normas. Tanto nacional como internacionalmente, esta problemática está afectando a casi la mitad de los periodistas.

Por Irina Sternik
irina@queescomunicacion.com.ar

Hablar de la situación de los teletrabajadores en la actualidad en la Argentina, es ingresar a un terreno lleno de realidades y un vacío de formalidades. En el terreno del periodismo, los conocidos colaboradores “free lance” pasaron de ser un recurso complementario al método de contratación per se. Esta situación tiene sus costados positivos y negativos. Es una forma de subsistir como periodista, de seguir siendo autónomo y de manejar la libertad profesional, en el mejor de los casos. Sin embargo, la ausencia de leyes al respecto hace que los periodistas free lance estén totalmente desprotegidos ante cualquier cambio de planes por parte de los dueños de las empresas periodísticas.

En los últimos años son varios los grupos que, de manera descentralizada, vienen reuniéndose con los delegados de algunas empresas y los abogados del Sindicato de la UTPBA (Unión de Prensa de Trabajadores de Buenos Aires) para analizar cómo mejorar la situación y reclamar aumento o mejoras de otro tipo.

El Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908) es una norma legal sancionada en 1945 que tiene artículos contemplando esta situación, pero específicamente para aquellos colaboradores que tengan 24 colaboraciones en un año. En ese caso, el periodista se convierte automáticamente (en la realidad no es automático pero sí puede reclamar) en colaborador permanente y accede a una serie de beneficios como trabajo estable, cargas sociales y cobertura social. Lo que viene sucediendo es que las empresas periodísticas hacen bien las cuentas y piden hasta 23 colaboraciones, para evitarse pedidos, reclamos o juicios posteriores.

Según una encuesta realizada por el departamento de Salud Laboral de la OSTPBA (Obra Social de los Trabajadores de Prensa de Buenos Aires), un 46% de los afiliados tiene una forma de contratación como colaborador, un 47% trabaja en relación de dependencia, y un 7% en locación de servicios. Esta situación se viene acentuando luego de la crisis del 2001, cuando se empezaron a achicar los staff de periodistas de las editoriales y se comenzó a pedir factura por cada trabajo realizado, a nombre del periodista o redactor a cargo. El resultado es que los periodistas pasaron, como en muchas otras profesiones, a ser monotributistas.

“Para que el periodismo deje de ser un hobbie y vuelva a ser un oficio”

A mediados de este año, un grupo de periodistas colaboradores de medios gráficos comenzó a reunirse para analizar esta situación. Según dice el comunicado difundido la semana pasada: “Queremos pensar posibles acciones para frenar el avance de las modalidades cada vez más precarizadas de trabajo y para que el periodismo deje de ser un hobbie y vuelva a ser un oficio”. Más allá de las cuestiones gremiales de cada empresa y la tímida participación del Sindicato de periodistas con respecto a este tema, los periodistas reunidos formularon un documento con los valores que deberían tener las notas según la canasta familiar.

El documento estipula montos aproximados, que difieren notablemente de los que se están pagando en la actualidad. Según los cálculos hechos en base a la canasta básica alimentaria (CBA), se deberían pagar:
* Entre $800 y $1000 para notas de tapa o mayores a 12.000 caracteres.
* Un promedio de $600 para notas más cortas o de menor complejidad.
* Un piso de $400 pesos como precio mínimo por nota.

Las colaboraciones varían de medio a medio, y también, si es un diario de papel, un medio online o una revista, semanal, quincenal, mensual o bimestral. El valor ronda, aunque es muy difícil generalizar, en los 100 pesos por una página.

Este es un reclamo que tiene antecedentes en el país y en el mundo. En Italia existe la Free Lance International Press (FLIP) , una organización creada para defender los intereses de quienes producen información sin tener un "empleo", en el sentido convencional de la palabra.

Se puede leer en el sitio de la FLIP: “Muchos editores disfrutan la ventaja de utilizar periodistas free-lance eficientes que no recibirán un espacio de trabajo ni ventajas tales como pensión, seguro médico, etc”. En la FLIP se muestran preocupados por la fascinación que la profesión ejerce sobre la gente joven. Explica Virgilio Violo, Presidente de la organización, que lo que les preocupa es “el hecho de que los periodistas free-lance no cuentan con un reconocimiento de los derechos inherentes a la profesión. El angustiantemente bajo nivel de retribución y la total ausencia de un seguro de salud o perspectivas de pensión no hacen otra cosa que engendrar frustración entre los aspirantes a periodistas y destruir sus potenciales capacidades".

El hecho de que en todo el mundo, y en Argentina también, se estén levantando debates y reclamos por esta situación, es una buena señal: permite que el tema esté un poco más a la vista de los colegas que trabajan en relación de dependencia y que el Sindicato esté atento a los cambios que se están reclamando.

Pero es un tema amplio y complejo que implica más variables. Hay varios medios que han escrito artículos sobre el tema, y se enlazan en esta nota. En algún próximo número de Qué es Comunicación, informaremos las novedades relacionadas con los reclamos candentes y qué es lo que sucede a nivel internacional con el marco legal de la actividad periodística.


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