La segunda entrevista de esta nueva sección que tiene como objetivo conocer mejor cómo piensan y hacen quienes forman parte de nuestras casas de estudio
 Por Pablo Martín Fernández
En esta sección de QeC entrevistaremos a distintos miembros de las carreras de Comunicación de la Argentina y, por qué no, del exterior. La idea es que mediante preguntas concretas y directas, entre diez y quince, según la ocasión, se pueda conocer mejor cómo piensan y hacen quienes forman parte de nuestras casas de estudio.
En esta entrega entrevistamos a Pablo Mendelevich, director de la carrera de Periodismo de la Universidad de Palermo. El entrevistado es columnista del diario La Nación y del programa radial "El Exprimidor". En el pasado fue editor de tapa del diario Clarín, donde también ejerció la jefatura de la Sección Zona. Es autor del libro "La Etica de los periodistas argentinos".
- ¿Cómo definiría el concepto "comunicación"?
- Podría decirse que es el flujo de información entre seres vivos, algo que no es privativo de una sola ciencia social. Pero la enorme amplitud del concepto es un arma de doble filo. "Comunicación es todo", se dice. De tan abarcativo, en su nombre se involucra al sonido que emite una ballena, el blog de un adolescente, un ensayo sobre semiótica, una gacetilla promocionando nuevos "productos" bancarios, un artículo sobre la bolsa neoyorkina, el festejo de un gol de Riquelme, la sonrisa de la Gioconda, el diseño de la indumentaria de la próxima temporada y la blancura de los dientes. Personalmente me interesa más circunscribirme al periodismo, disciplina concreta, mitad oficio, mitad profesión, que está referida a la elaboración y procesamiento de noticias, no se mezcla con la publicidad y se entronca con las luchas de varios siglos por las libertades. La carrera que dirijo en la Universidad de Palermo se llama Periodismo. Me parece importante que haya alguna precisión en los contornos.
- ¿Qué diarios lee?
- Leo en papel La Nación, Clarín, Ambito Financiero, El Cronista y Perfil. Por Internet leo también todos los días Página 12, el Buenos Aires Herald, Infobae, La Voz del Interior y, en forma no sistemática, otros diarios provinciales. También mi lectura de diarios extranjeros es irregular, depende de los acontecimientos, pero generalmente miro el New York Times, el Washington Post, ojeo algunos diarios europeos -sobre todo españoles- y varios latinoamericanos.
- ¿Online o papel? ¿Cuál es la diferencia?
- A mí me gusta mucho más leer los diarios en papel. Las diferencias son dos: una, que online no está todo lo que hay en la edición impresa; y dos, que en el papel el diario cumple con la tarea de jerarquizar la información, algo que en la computadora está muy restringido. El diseño gráfico, en el sentido literal de la expresión, no es una mera cuestión estética, tiene un porqué, y ese porqué es una de las principales razones por las que la gente compra el diario (y pese a Internet lo sigue comprando). La existencia del objeto impreso y repartido en muchas páginas de presencia simultánea ayuda mucho más que la pantalla a valorar la información y su importancia relativa. Pero también es cierto que gracias a Internet yo tengo a las seis de la mañana en mi casa grandes porciones de todos los diarios que quiero, o casi todos. Hay un ejercicio interesante para hacer: leer un diario durante un tiempo por Internet y después conocerlo en su versión de papel. Que cada uno haga la prueba y vea qué le pasa. La sensación hasta puede resultar parecida a la del que se encuentra con alguien a quien amó durante meses por correspondencia sin haberlo tocado ni mirado a los ojos ni olido jamás. ¿Vuelve esa persona a una exclusiva relación epistolar?
- ¿Qué noticiero ve?
- No veo muchos noticieros, sólo lo hago eventualmente por interés profesional, pero desde ya que no tengo un favorito. Trato de privarme de noticieros en los que antes del corte me ordenan con voz tenebrosa: "en el próximo bloque te vas a emocionar". Algunas veces me quedo viendo el de la Deutsche Welle, en el Canal 78, en especial porque su menú de noticias es bien diferente del que me ofrece la televisión argentina.
- Tres virtudes de los egresados que salen de la carrera de Comunicación en la UP a diferencia de otras universidades.
- Primero, son periodistas. Han desarrollado una mentalidad periodística. Segundo, tienen una sólida formación teórica y también mucha práctica encima. Tercero, cuando salen, el mundo periodítico, el mundo real, no les resulta algo sorprendente, ya lo conocen, porque todos sus profesores fueron periodistas importantes en actividad. Muchos alumnos ya tuvieron ocasión de trabajar en medios mientras estudiaban.
- ¿Y una contra?
- Me gustaría acrecentar aún más la práctica. Lograr una gimnasia mayor de redacción. Hace falta escribir, escribir y escribir mucho más.
- ¿Cuáles son los tres libros que recomendaría a los estudiantes que recién ingresan a una carrera de comunicación?
- La vida de un periodista, de Ben Bradlee; El Tábano, de Alvaro Abos y Paren las rotativas, de Carlos Ulanovsky.
- ¿Cuáles para los que egresan?
- Crónicas periodísticas, de Roberto Arlt; Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez; No habrá más penas ni olvidos, de Osvaldo Soriano.
- ¿Cómo se debe relacionar la carrera con la sociedad?
- Desde el primer día es necesario promover una interacción crítica. Más que de la sociedad podríamos hablar del mundo real y frente a él creo indispensable combatir el encapsulamiento académico, nefasto sobre todo en una escuela de periodismo. Esto plantea a menudo el problema de los paradigmas. Los alumnos ven que en el mundo real suceden cosas que en las aulas se repelen o que directamente pueden no aparecer en los programas de estudio. Básicamente estoy pensando en los comportamientos éticos de los periodistas. Nosotros no tenemos la solución a todos los problemas ni pretendemos imponer una moral monacal o reglamentarista, pero a la vez defendemos valores, los ponemos sobre la mesa y cuestionamos lo que no nos parece apropiado del mundo real. Lo que hacemos es blanquear la divergencia. Traemos las discusiones a la facultad, ofrecemos nuestro ámbito para debatir con destacados periodistas el mejor modo de ejercer la profesión en un ambiente -sin duda- de presiones, tentaciones, precarización laboral y escaso tiempo para revisarse.
- ¿Cómo se debe relacionar con el sector privado?
- No hay una política específica de relación con el sector privado, como no sea a través de convenios de pasantías, que en nuestra carrera son muy intensos y redituables en términos de aprendizaje.
- ¿Cuál deberá ser el rol del centro de estudiantes en la carrera y la facultad?
- No tengo experiencia suficiente en el tema como para responder.
- ¿Cuáles son los dos profesores de la carrera que más valiosos le parecen? ¿Por qué?
- Me cuesta mucho exaltar sólo a dos, porque no me alcanzan los dedos de las dos manos para contar a los profesores especialmente valiosos, que son periodistas de Página 12, La Nación, Clarín, ANSA, Télam, Perfil, La Razón, Radio Continental, Radio Nacional, Infobae, Veintitrés... No sé, podría destacar la enorme capacidad pedagógica de Enrique Macaya Márquez, en la materia Fútbol de la carrera de Periodismo Deportivo, y la mezcla justa de exigencia, modelo testimonial y apasionamiento que logra con los alumnos Gustavo Carabajal, en Periodismo Policial.
- ¿Lee blogs?, ¿podría darnos dos recomendaciones?
- No soy un gran lector de blogs, por lo tanto me animo a una sola recomendación: ser especialmente cuidadoso al tomarlos como fuentes, porque en general carecen de mecanismos profesionales de control de edición.
- ¿Qué cree que es un medio alternativo? ¿Lee u oye alguno? ¿Cuál?
- He intentado obtener información o enriquecer mis puntos de vista con medios alternativos, tanto en Internet como en radio, pero el éxito no siempre me acompaña en esa búsqueda. La ecuación tiempo invertido - enriquecimiento logrado, apoyada sobre dudas respecto de las fuentes, me produjo alguna frustración. Cierto tono casero, artesanal, de la información me lleva a preguntarme enseguida cuál es la ventaja de esa edición respecto de una más formal y cuidada que uno puedo escoger, también, entre muchas opciones. Creo que hay una exagerada aplicación del rótulo periodismo a formas modernas de comunicación que no tienen factura periodística, empezando por el hecho de que no está entre sus metas la rigurosidad. Es interesante romper las reglas, desafiar lo establecido, innovar. Pero para romperlas primero hay que dominarlas. Si lo alternativo no me ofrece algo superador me quedo con lo tradicional. La palabra clave acá es edición. La acción de editar está en la médula del periodismo, pero hay quienes no entienden eso y creen que, en forma mecánica, cuando un medio no publica algo, "censura". En realidad, la forma en la que se edita -y se resuelve qué cosas son importantes para el lector y cómo enfocarlas- es lo que determina en gran medida el perfil del medio y la calidad de la información. Para quienes creen que los medios alternativos revelan verdades esenciales que todos los medios formales se empeñan en ocultar en forma organizada, probablemente sea más fácil pasar por alto la falta de garantías, en cuanto al rigor, que brinda una edición panfletaria, desprolija o expuesta desde un lugar desconocido.
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